¡Un auto!!!

Hace algunos años tenia un lindo cochecito que me llevaba a todos lados, fiel, eficiente, lindo. Por razones que no importan lo vendí y ahora no necesito ningún medio de transporte propio ya que vivo tan cerca de mi trabajo que camino todos los días con singular alegría.

Hace un par de semanas, encontré un lindo carrito igualito al que vendí, limpiecito, sin golpes, parecía nuevo y estaba a la venta. Cada día pasaba junto y observaba detenidamente los asientos muy limpios, los tapetes protectores, la lucecita que se prende y se apaga continuamente, etc. Cada día durante dos semanas soñé que lo compraba y cada noche mientras buscaba a Morfeo realizaba viajes imaginarios en mi cochecito a lugares bastante difíciles de alcanzar sin vehículo, principalmente porque el sistema de transporte no es de amplio espectro.

Cada noche visité sitios maravillosos, aquí cerca del pueblo hay infinidad de cafetales que abarcan hasta el horizonte, cascadas y ríos, ruinas arqueológicas y riveras donde se puede pasar el día disfrutando de la naturaleza, y a esos lugares viajé cada noche durante dos semanas.
Finalmente supe quien era el dueño y fui a hablar con él sobre el precio, que me pareció muy razonable, además como somos vecinos todavía lo bajó más. Yo pensé que podría solicitar un préstamo a mi familia y llamé a mi mamá, no estaba, al otro día, no estaba, al otro día línea ocupada y el cuarto día, veo que “mi auto” estaba estacionado frente a mi oficina y tras la puerta de cristal observo como el dueño de mi cochecito entregaba las llaves a una señora y, de pronto, se detuvo mi corazón, acababan de vender “mi auto” y mis sueños.

Publicado en on Febrero 1, 2008 at 8:27 pm Comentarios (1)