Terapia de grupo

Anoche constaté que las hembras de todas las especies nos parecemos.
Hace algunos años vivía en una casita en el campo cuyo traspatio avecinaba un corral en donde se tenía a las vacas preñadas, hasta que estaban listas para parir. Generalmente, el vaquero venía a buscar a la vaca parturienta y la llevaba al corral especial donde paría, pero en algunas ocasiones la vaca se adelantaba, como tantas hembras en otras especies, y entonces paría ahí mismo.

Un día, mientras sorbía una humeante taza de café, observé a través de la ventana que las vacas se ponían en círculo. Esto me llamó mucho la atención pues las vacas mugían con un ritmo especial. Me quedé admirando con curiosidad el fenómeno y entonces, cuando una de ellas se movió un poco, me pareció ver una vaca en el centro que estaba pariendo. Observé lo mismo en otras ocasiones y llegué a la conclusión de que las vacas apoyaban a la parturienta, alentándola con sus mugidos. Si este fenómeno fuese estudiado por los sabios llegarían a la conclusión de que un grupo de hembras en círculo puede ser una terapia fenomenal.

Anoche, mientras nos reuníamos en la casa de una amiga, cuartel que siempre esta lleno de mujeres, llegó una de ellas con un dolor en el alma. Como suele suceder, el problema tenía que ver con amores y falta de comunicación. Lo que más le dolía a mi amiga era la falta de sinceridad, el que su galán no le hubiera dicho la verdad cuando ella le preguntó, siendo que ella intuía lo que estaba sucediendo. Entonces empezó el llanto, todas escuchando, siguió el llanto, algunas opinaban, más llanto, casi empezamos a llorar también y, así, siguió llorando hasta tarde, muy tarde, pero lo mas curioso es que las amigas estábamos todas en círculo alrededor de la que penaba y, de pronto, recordé las vacas de mi traspatio.

Publicado en on Febrero 2, 2008 at 8:31 pm Dejar un comentario
Tags: ,

¡Un auto!!!

Hace algunos años tenia un lindo cochecito que me llevaba a todos lados, fiel, eficiente, lindo. Por razones que no importan lo vendí y ahora no necesito ningún medio de transporte propio ya que vivo tan cerca de mi trabajo que camino todos los días con singular alegría.

Hace un par de semanas, encontré un lindo carrito igualito al que vendí, limpiecito, sin golpes, parecía nuevo y estaba a la venta. Cada día pasaba junto y observaba detenidamente los asientos muy limpios, los tapetes protectores, la lucecita que se prende y se apaga continuamente, etc. Cada día durante dos semanas soñé que lo compraba y cada noche mientras buscaba a Morfeo realizaba viajes imaginarios en mi cochecito a lugares bastante difíciles de alcanzar sin vehículo, principalmente porque el sistema de transporte no es de amplio espectro.

Cada noche visité sitios maravillosos, aquí cerca del pueblo hay infinidad de cafetales que abarcan hasta el horizonte, cascadas y ríos, ruinas arqueológicas y riveras donde se puede pasar el día disfrutando de la naturaleza, y a esos lugares viajé cada noche durante dos semanas.
Finalmente supe quien era el dueño y fui a hablar con él sobre el precio, que me pareció muy razonable, además como somos vecinos todavía lo bajó más. Yo pensé que podría solicitar un préstamo a mi familia y llamé a mi mamá, no estaba, al otro día, no estaba, al otro día línea ocupada y el cuarto día, veo que “mi auto” estaba estacionado frente a mi oficina y tras la puerta de cristal observo como el dueño de mi cochecito entregaba las llaves a una señora y, de pronto, se detuvo mi corazón, acababan de vender “mi auto” y mis sueños.

Publicado en on Febrero 1, 2008 at 8:27 pm Comentarios (1)